Quisiera
decir que aquello que me dio vida como Nicole hubiese sido el momento de mi
nacimiento en este mundo. Es niña, es niño… dudas hubo hasta que finalmente
vieron el sexo que ha marcado mi vida, que me da fuerza, a veces, y debilidad
en algunas otras. He estado molesta por mucho tiempo. He sentido tristeza,
nostalgia, ira, arrepentimiento, soledad, disgusto, asco, entre otras cosas
negativas, que me han llevado a ser la persona que hoy soy.
Quiero
recalcar que, a pesar de toda esa negatividad que nubló mi visión de mis años
más dulces y tiernos, la vida me ha sonreído siempre. ¡Qué pesar haberme
enfocado en lo negativo de los golpes, los motes, las faltas y desaires, y no
haberme deleitado en las delicias de la vida, de los amigos que sí me
sonrieron, que vieron en mí a una persona inusual y delicada, temerosa,
apasionada, emotiva y leal (sin obviar las cosas picantes de la vida como
descubrir el sexo en la playa, los chistes bobos, las bromas, las salidas al
mundo no como estudiantes, la transformación de mi cuerpo, etc.) y me hicieron
parte de su vida.
La vida
no se puede dar si no hay un balance. Lo negativo y lo positivo, lo bueno y lo
malo, lo claro y lo oscuro, el día y la noche, lo frío y lo caliente… la vida
tiene como fondo el balance. Esto es lo que me ha ayudado a entender que mi
vida estaba balanceada, pero fuera de foco. Ver solo una cara de la moneda
muchas veces no te permite ver el valor de lo que en realidad tienes a la mano.
Qué bien que me di cuenta de esto y logré instaurar un poco de orden en mi
vida, de sentido y de propósito.
Y como
primera instancia, doy reconocimiento a los miles de tacones que aparecieron en
mi vida, que me dieron luz, gozo y paz en momentos de sombra, agobio y dolor.
En cada tacón quedó una hojita del brote de la semilla de mi vida. Así es, mi
semilla se abrió en un tacón, en aquel instrumento de tortura para los pies y
otras partes del cuerpo, pero que, a su vez, es firme y fuerte para sostener el
peso de la vida. Un instrumento que nos hace tambalear cuando empezamos a
caminar, pero nos da altura, porte de realeza y seguridad a quienes lo calzan.
Sirve de arma protectora cuando el mal está al acecho, aunque para correr
despavorida calzando uno solo no es lo más fácil de este mundo.
Mira qué
te da fuerza y valor, qué le da sentido a tu vida, qué te hace reír y qué llena
de bellos recuerdos en tu vida, para que cuando te acuerdes de lo dura que la
vida pudo parecer, puedas disipar las tinieblas de tu existencia cuando estés
lista para levantarte una vez más.
Dime, ¿en
dónde germinó tu semilla?
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