martes, 7 de junio de 2016

Semilla de mi vida


Quisiera decir que aquello que me dio vida como Nicole hubiese sido el momento de mi nacimiento en este mundo. Es niña, es niño… dudas hubo hasta que finalmente vieron el sexo que ha marcado mi vida, que me da fuerza, a veces, y debilidad en algunas otras. He estado molesta por mucho tiempo. He sentido tristeza, nostalgia, ira, arrepentimiento, soledad, disgusto, asco, entre otras cosas negativas, que me han llevado a ser la persona que hoy soy.

Quiero recalcar que, a pesar de toda esa negatividad que nubló mi visión de mis años más dulces y tiernos, la vida me ha sonreído siempre. ¡Qué pesar haberme enfocado en lo negativo de los golpes, los motes, las faltas y desaires, y no haberme deleitado en las delicias de la vida, de los amigos que sí me sonrieron, que vieron en mí a una persona inusual y delicada, temerosa, apasionada, emotiva y leal (sin obviar las cosas picantes de la vida como descubrir el sexo en la playa, los chistes bobos, las bromas, las salidas al mundo no como estudiantes, la transformación de mi cuerpo, etc.) y me hicieron parte de su vida.

La vida no se puede dar si no hay un balance. Lo negativo y lo positivo, lo bueno y lo malo, lo claro y lo oscuro, el día y la noche, lo frío y lo caliente… la vida tiene como fondo el balance. Esto es lo que me ha ayudado a entender que mi vida estaba balanceada, pero fuera de foco. Ver solo una cara de la moneda muchas veces no te permite ver el valor de lo que en realidad tienes a la mano. Qué bien que me di cuenta de esto y logré instaurar un poco de orden en mi vida, de sentido y de propósito.

Y como primera instancia, doy reconocimiento a los miles de tacones que aparecieron en mi vida, que me dieron luz, gozo y paz en momentos de sombra, agobio y dolor. En cada tacón quedó una hojita del brote de la semilla de mi vida. Así es, mi semilla se abrió en un tacón, en aquel instrumento de tortura para los pies y otras partes del cuerpo, pero que, a su vez, es firme y fuerte para sostener el peso de la vida. Un instrumento que nos hace tambalear cuando empezamos a caminar, pero nos da altura, porte de realeza y seguridad a quienes lo calzan. Sirve de arma protectora cuando el mal está al acecho, aunque para correr despavorida calzando uno solo no es lo más fácil de este mundo.

Mira qué te da fuerza y valor, qué le da sentido a tu vida, qué te hace reír y qué llena de bellos recuerdos en tu vida, para que cuando te acuerdes de lo dura que la vida pudo parecer, puedas disipar las tinieblas de tu existencia cuando estés lista para levantarte una vez más.


Dime, ¿en dónde germinó tu semilla?

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