La charla con los familiares es crucial para permitir que las cosas fluyan al interior de la familia, al interior de lo que llamamos hogar, diferenciando de una estructura protectora que funciona como refugio ante lo que nos rodea. Siempre es duro iniciar una charla con las personas que significan algo para ti, que son figura de autoridad y que las has visto desde que tuviste pertenencia de tu existencia.
Tal vez el miedo que se siente o cualquiera sea el sentimiento que te detenga, se deba a que no quieres hacer que ellos sufran "innecesariamente" todo lo que te sucede, o que lo que piensas, sientas y te ocurra es naturalmente tuyo y no debes compartir a otros de tus angustias ya que cada quien tiene sus propias preocupaciones y batallas de las que librarse.
Es un gesto bonito pensar que, a medida que la vida te va educando sobre cómo funcionan las cosas y que no eres la única persona en el mundo, hagas lo que hagas, debes procurar ser liviana para los demás y que no debes representar un peso para quienes te rodean.
Más allá de mis deseos de estar junto a quienes me interesan y con quienes quiero compartir, siempre quiero ser vista como alguien fuerte, llena de vida y ser compañía agradable de todos; nunca importunar o ser objeto de incomodidad o fastidio. Pero esa armadura que quisiera relucir y convertir en el objeto del afecto de los demás, por dentro pica, y da escozor.
Omitir los deseos que siento de sentir su piel rozando la mía... no es posible. Pero sí es posible ser pendeja y huir de la posibilidad de estar apretada entre dos galanes, y salir perfumada con su delicioso aroma, por no causar incomodidad. Modestia aparte, qué pendeja.
Pero junto con darme duro por las decisiones que tomo para seguir edificando mi identidad, me gusta pensar que este camino que inicié es amplio en opciones, que me divierte a medida que más me alejo de la puerta. Siento que entre más salgo al exterior, más conozco lo que tengo adentro. Que aún tengo batallas que luchar, unas cuantas más recién identificadas en pensamientos y reacciones que antes no conocía de mí misma... todo esto da sazón a la vida, que algunas veces no es tan agradable, pero que componen el plato fuerte.
No siento que será fácil, que la crítica seguirá en el ambiente, y que la ignorancia es y seguirá siendo atrevida. Veo actitudes que me hacen sentir incómoda de vez en cuando. Hay miradas fijas, que siento me desnudan hasta desgarrarme por dentro. Y así, también agradezco a las personas que me hacen sentir mujer, que me hacen sentir apreciada y admirada. A las que se convirtieron en la lección de escuela, pues también agradezco... la evaluación es importante para saber cómo vamos en la carrera por aprender.
Finalmente, pienso que más que ser ratón de laboratorio, sigo siendo humana, libre de hacer lo que quiero hacer con mi vida y que nada negativo hago a los demás con ser tan libre como puedo... como lo hacen los demás. Esto debería ser bueno para permitir siguiendo el camino que me lleva al exterior, que me aleja de lo oscuro, que se saca de lo oculto y que me incluye en sociedad, que me hace sentir incluida, que llega al interior de mí alma.
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